Con éxito se desarrolló Tercera jornada de dolor crónico no oncológico lumbar en U. del Pacífico

La “Tercera Jornada de Dolor Crónico no Oncológico”  se realizó a mediado de octubre en casa central de la Universidad con la presencia de profesionales del Centro del Dolor de Chile.

En el contexto de las celebraciones del Día Mundial Contra el Dolor, la carrera de Psicología de la Universidad del Pacífico, junto al Centro del Dolor CHILE y la Unidad del Dolor Crónico de la Clínica Kennedy Santiago, organizaron una jornada para abordar los factores psicológicos presentes en patologías médicas como el lumbago o fibromialgia, donde el dolor es un síntoma central.

La actividad contó con la presencia de la psicóloga y Directora del Centro del Dolor CHILE, Alejandra Rodríguez, quien además es docente de la Escuela de Psicología de la Universidad del Pacífico, quien estuvo acompañada por las psicólogas del mismo centro Patricia Zuñiga y Marcela Rivera y de Sofía Gana de la Clínica Kennedy Santiago.

En el acto inaugural, el decano de la Facultad de Ciencias Sociales y Economía, Jorge Fernández Pais, valoró el esfuerzo de la carrera de Psicología – liderada por la psicóloga Carmen Gutiérrez – de reflexionar acerca del dolor desde una mirada biopsicosocial y desde la perspectiva de la psicología transpersonal al agregar valor con una mirada espiritual. “Desde la interpretación que hace occidente con la psicología transpersonal, el dolor es una experiencia, tal como lo entiende la cultura oriental. Porque el dolor generalmente se asocia a algo que hay que anestesiar, sin embrago nosotros sabemos, desde la psicología transpersonal y desde la mirada de lo espiritual, que el dolor es una posibilidad que tiene el ser humano para aprender, crecer, desarrollarse y para reconocerse a sí mismo. Por eso quiero agradecer a Alejandra Rodríguez por su colaboración y a la directora, por los esfuerzos que se van sumando para una mejor entrega a cada uno de nuestros estudiantes”, señaló.

La primera intervención estuvo a cargo de Alejandra Rodriguez, quien abordó la temática El significado de la zona lumbar en la enfermedad psicosomática.

La psicóloga indicó que el interés de esta jornada es fundamentalmente, dar a conocer una especialidad relativamente nueva, que es la psicología de la salud o la psicología médica. “En todas las áreas de la medicina, los mismos médicos se han dado cuenta de que hay factores psicológicos, que aunque para nosotros es obvio, que son importantes en los procesos de recuperación. Pero pareciera que para ellos no era tan obvio y hoy se están sumando, y prueba de ello es que hoy lidero esta unidad en una clínica traumatológica quirúrgica”.
Y ¿qué significa la columna? Se preguntó. “La etimología viene de ahí: pilar, sostén. Entonces ya podrán imaginarse qué estará pasando con estos pacientes que sienten este dolor intenso en la espalda, que los recoge y que los deja muchas veces sin poder moverse”, señaló.

En su exposición hizo una revisión breve de lo teórico, para dar cuenta de algunas evidencias en el plano de la psicología de la salud. Así apoyándose en autores como Liberman y Grecco (psicoanalistas argentinos) y Guic (UC), quienes han estudiado los conflictos asociados a cada una de las vértebras, indicó que las personas que presentan dolencias lumbares crónicas no específicas, son generalmente personas con dificultad para permitirse el placer. “La falta de permiso para gozar se traduce en muchas alternativas, como el sometimiento, no poner límites, falta de placer en la sexualidad. Hay estrecha relación de esta dificultad para decir que no”.

Así mismo agregó, son personas con miedo al éxito. “Al propio éxito y ello es bien interesante si se piensa que la mayor prevalencia está entre los 50 y los 60 donde es una época en cuanto uno debiera disfrutar de sus éxitos”, señaló.

Lo mismo que la sobreexigencia. “Que está directamente relacionada con la carga. Son personas que se sobre exigen ellas mismas, porque las peticiones de los otros las sienten como una orden. Esto de acuerdo a los estudios, probablemente es una hipótesis, hay una baja autoestima y una fuerte necesidad de ser reconocido por el otro. Entonces en esta falta de asertividad hay una falta para poner límites externos y decir que no, y se trabaja éstas áreas con los pacientes”, explicó.

Y cuando la espalda ya no da más viene el desmoronamiento, agregó. “Se expresan las dificultades emocionales de esta manera. Y es importante no sentir como un fracaso esta situación, sino tener claro que sin temor, hay que escuchar el dolor para que no se quede en uno y se vaya. Para poder ir lentamente soltando las cargas que nosotros hemos ido adquiriendo durante toda la vida”.

La segunda parte estuvo a cargo de la psicóloga, Sofía Gana, quien desarrolló el tema de la Kinesofobia: ¿Una nueva fobia? En ella, la especialista señaló que la Kinesofobia y como toda fobia, está dentro de los trastornos ansiosos, cuyas características o sintomatologías más comunes son que el paciente permanece por lo menos durante 6 meses con miedo ansiedad o evitación. En este caso al movimiento.

Y ¿qué factores se relacionan con la kinesiofobia? “El mayor predictor de desarrollo de kinesofobia, son los pensamientos catastróficos. Por eso es importantísimo que como especialistas prevengamos su desarrollo, al constatar este tipo de pensamientos. Y sabemos que muchos pacientes la desarrollan luego de la cirugía. Y esto es porque hay un evento que va a propiciar que ellos vuelvan a moverse, como son las sesiones de kinesiologías luego de la operación, al estar obligado a moverse”, indicó.

Sofía Gana, indicó que lo más probable es que un paciente con pensamientos catastróficos, además de desarrollar kinesofobia, desarrolle alguna sintomatología depresiva.

La experta comentó que estudios sobre la temática indican, que casi hay una relación de causa efecto entre los pacientes con pensamientos catastróficos y sin pensamientos de este tipo. Ejemplo, 85,3%. Versus un 33%, una diferencia abismante”, señaló.

Finalizando agregó que la kinesofobia es una fobia bastante nueva, pero que se puede evitar. “Y la invitación es a estudiar más sobre el tema y a trabajar de una manera biopsicosocial, junto con los kinesiólogos, los médicos, para evitar esta sintomatología. Nuestra tarea es poder mejorar la calidad de vida d estos pacientes, no podemos quitarles el dolor físico, pero si podemos prevenir este tipo de patologías”.

La tercera parte correspondió a la temática Optimismo y Salud, desarrollada por la psicóloga Patricia Zuñiga, miembro fundadora del centro del dolor Chile, quien abordó la importancia del constructo optimismo en la psicología de la salud. “Las investigaciones han reportado que un sinnúmero de síntomas son menores en las personas que son más optimistas, tienen mejor salud física y mental y tienen mejor adherencia terapéutica. Por tanto se transforma en un factor protector tremendo y factor importante para ver el índice de recuperación, sobre todo cuando hablamos de dolor y de cirugía”, señaló.

Las últimas investigaciones, indicó, señalan que las personas que son optimistas generalmente van a presentan menos dolor, menos sintomatología del dolor, se van a adherir más rápidamente al tratamiento y por lo tanto, las personas van a dejar de sentir dolor. “En la salud se ha encontrado que las personas optimistas, tienen mayores predictores de salud física y salud emocional. Y aunque se enfermen siempre van a pensar que van a salir del proceso. No se van a dejar estar. En afrontamiento, las personas que son optimistas tienen mayores estrategias efectivas para afrontar los estresores y sobre todo las enfermedades. Y es super importante porque sabemos que podemos hacer tratamientos exitosos con ellos. Por eso el optimismo se transforma en un elemento o variable psicosocial que es bastante importante de estudiar. Y respecto a la enfermedad, las personas optimistas incluso en enfermedades graves como el cáncer siempre van a pensar que tienen mejores posibilidades de salir adelante. Tienen la creencia de que van a poder enfrentar mejor su proceso. Y eso implica que haya mayor adherencia terapéutica”.

La última parte de la jornada incluyó la charla de la psicóloga Marcela Rivera, con el tema Terapia de Aceptación y Compromiso. “La ACT se enmarca en lo que se denomina las terapias de tercera generación cognitiva conductual. Es decir que tiene una perspectiva funcional, es decir, un cambio de la conducta para que la persona esté bien. Tiene un fin pragmático”.

En este tipo de terapia, la psicóloga indicó que se trata de acciones conscientes, de tomar consciencia en lo que estoy. “Es verse desde afuera, en un contexto, lo que da la posibilidad de moverlo o modificarlo”.
La ACT nos ayuda a crear una vida rica, plena y significativa. “Acá existe el compromiso y es donde les digo a los pacientes que el rol del psicólogo es re fácil. Porque toda la pega se la lleva el paciente. Él es el comprometido con el proceso. Y es una terapia en donde pasaremos por terrenos espinosos, porque la vida es así. Vamos a tener que sufrir para crecer”, acota.

¿Qué tiene como fin la ACT? “La flexibilidad psicológica. Y ésta se adquiere a través de varios puntos: la aceptación, que es mirar el escenario desde afuera y en contexto; poder de desmantelar los pensamientos; da la capacidad de vivir el presente; elegir los valores por los cuales me guiaré, ve el yo como contexto y la tolerancia y la aceptación”, finalizó.

  • 3ra JORNADA DEL DOLOR UNIVERSIDAD DEL PACIFICO-0738
  • 3ra JORNADA DEL DOLOR UNIVERSIDAD DEL PACIFICO-0697
  • 3ra JORNADA DEL DOLOR UNIVERSIDAD DEL PACIFICO-0862
  • 3ra JORNADA DEL DOLOR UNIVERSIDAD DEL PACIFICO-0899
  • 3ra JORNADA DEL DOLOR UNIVERSIDAD DEL PACIFICO-1046