Escuela de Trabajo Social participó de Charla sobre Buenas Prácticas en la intervención con víctimas

El miércoles 4 de octubre, estudiantes de la carrera de Trabajo Social, asistieron a un encuentro con profesionales del Centro de Apoyo a Víctimas de Las Condes, quienes dieron a conocer el objetivo del mismo y sobre cómo evitar la victimización secundaria.

La posibilidad de sufrir un delito en forma personal, familiar o a nivel social es parte de la realidad de muchos chilenos. Situaciones en la que la mayoría de las veces no sabemos cómo enfrentar ni superar. En este contexto, cabe estar informado de la instancia creada por la Subsecretaría de Prevención del Delito, dependiente del Ministerio del Interior y Seguridad Pública, denominado Programa de Apoyo a Víctimas, y el cual existe a lo largo de todo el país.

“El programa de apoyo a víctimas se encuentra enmarcado en el Plan nacional de seguridad pública y prevención de violencia y delito. Fue creado el año 2007, con el objetivo de promover que las personas que han sido víctima de delitos por medio del ejercicio de sus derechos superen las consecuencias negativas de la victimización y no sufran victimización secundaria. El programa busca garantizar el respeto por los derechos de los ciudadanos vulnerados por la ocurrencia de un delito entregando atención integral y especializada con profesionales de diversas áreas, entre ellos abogados, psicólogos, trabajadores sociales y médicos psiquiatras, para atender víctimas de delitos tales como homicidios, femicidio, parricidio, robo con violencia, robo con intimidación, robo con violación, lesiones,  delitos sexuales, secuestros,  sustracción de menores entre otros, Todas ellas, situaciones que como futuros profesionales les tocará orientar o intervenir  de la mejor manera aplicando los conocimientos adquiridos durante su formación de pre grado.  Pero que sin duda se tornas escasos en la medida que las consecuencias de los delitos se complejizan cada vez más”, comentó la Jefa de carrera de Trabajo Social, Catherine Möller al inicio de la jornada.

En esta estuvieron presentes la  Trabajadora Social, Almendra Fernández, del Centro de Apoyo a Víctimas de Las Condes y el abogado Juan González Vicencio, del  mismo centro, quienes compartieron algunas medidas para abordar este tipo de situaciones traumáticas e incorporar el ejercicio de buenas prácticas en la intervención con víctimas de delitos violentos.

Durante la exposición de la Trabajadora Social se dio a conocer que la población objetivo del programa son víctimas de delitos violentos y que la vía de ingreso es bastante amplia. “Nos llegan casos derivados del Ministerio Público, fiscalía y unidad de atención a víctimas o programas de la red sean municipales o locales  y también pueden ingresar por demanda espontánea”, aclaró.

La experta señaló que es importante tener claro que cuando se sufre este tipo de eventos, la persona sufre una crisis, con determinadas etapas que deben considerarse al trabajar profesionalmente con las víctimas. “Y en ello hay diferentes reacciones, porque todos somos diferentes y tenemos familias distintas también, venimos de contextos diferentes por lo tanto la forma en que enfrento una crisis dependerá mucho de los factores internos y externos.  Así, es fundamental entonces que cuando uno es víctima de un delito contar con el apoyo de los cercanos y de los familiares. Es importante contar con el entendimiento de su entorno familiar y laboral, porque si no, hace que la crisis vaya en aumento”, indicó.

En la fase de intervención en crisis, agregó, la idea es ayudar a auxiliar a una persona, familia o comunidad  a soportar un evento traumático para aminorar los daños físicos y emocionales.  “En el programa hablamos de superación más que reparación, y tiene que ver con factores internos y externos, es decir la voluntariedad de la persona pero también del apoyo que pueda tener de sus redes más cercanas.  En ese sentido, es importante que la intervención en crisis sea lo más inmediata posible al ocurrencia del evento traumático y ojalá por profesionales especializados, aunque esto último no es necesario. Por eso capacitamos en distintos lugares e instituciones como carabineros, PDI y que trabajan atendiendo público”, explicó.

En este trabajo de Intervención, lo relevante es brindar la ayuda que la persona necesite. “Porque no siempre la ayuda que quiero entregar es la que la persona requiere, por eso es súper importante hacer una evaluación  del estado emocional de la persona y de las redes que cuenta para saber cuál es el apoyo que puedo entregarle”, señaló Almendra Fernández.

La profesional indicó que en programa se trabaja con el modelo ACERCARSE, sigla que define distintos ámbitos que se incorporan en el programa, como el Ambiente, el cual habla de la búsqueda de un espacio de  confianza, para expresar emociones con tranquilidad; Contacto, que tiene que ver con la contención emocional  y la búsqueda de la empatía; Evaluación, sobre el diagnóstico de la situación, donde se visualizan los recursos, la potencialidad de la persona  y ver de qué forma podemos ayudar; Restablecimiento emocional, que es cuando la persona comienza a querer volver a su rutina cotidiana y a la organización mental; Comprensión de la crisis, referido a ver con la empatía y el entender el tipo de crisis; Activar, a activar los recursos evaluados en forma previa; Recuperación del Funcionamiento, en donde se entra de plano con lo que tiene que ver con la superación y Seguimiento, parara monitorear los acuerdos tomados.

Parte del encuentro estuvo orientado al rol del programa en la Prevención de la victimización secundaria, con datos sobre la victimización, prevención de la victimización secundaria y buen trato hacia la víctima, realizado por el abogado Juan González Vicencio.

En su exposición el profesional indicó que la victimización secundaria es la que ocurre con posterioridad al delito mismo. “La victimización secundaria la ubicamos en un tiempo posterior al delito.  Incluso después de la denuncia y constatación de lesiones, o cuando ha prestado declaraciones en fiscalía.  Hechos que ocurren y donde los profesionales que intervienen   con las víctimas deben tratar de evitar para que esa persona no siga aumentando su victimización”.

En la victimización secundaria, explicó, puede producirse porque la víctima puede experimentar sentimientos de humillación y desamparo o sensación de pérdida de tiempo y excesiva burocratización, desconocimiento de su calidad de sujeto de derecho, incredulidad hacia los operadores del sistema o recibir un trato inadecuado. “Se puede producir  en distintos momentos y tomar múltiples formas de expresión, viéndose la victima expuesta a intervenciones que no se contemplan sus derechos y necesidades.  Entre ellos previo a la denuncia, al momento de la denuncia, en la constatación de lesiones, en la atención reparatoria, durante la cobertura periodística o en la etapa de juicio oral. Y en términos de los procesos de atención, esta se experimenta en mayor medida en las fases de denuncia, constatación de lesiones y proceso judicial”, agregó.

Es por ello que indicó que  como dato hay aspectos claves a considerar. “Prestar apoyo y calma adecuados, en una atmosfera de respecto y contención y de escucha activa; preguntar y hacer aseveraciones que no transmitan dudas  acerca de la veracidad de la experiencia de la víctima; evitar las preguntas confrontacionales o con tono brusco u hostil; no realizar comentarios que minimizan las consecuencias de la victimización o comentarios que conlleven prejuicios o críticas a la víctima; y que en el caso de los niños, evitar comentarios que enjuicien al agresor porque muchas veces puede ser una figura significativa para la víctima”, explicó.

En este mismo sentido, señaló que es clave favorecer el buen trato hacía la víctima a través de una comprensión del sufrimiento de la víctima, acogiendo sus necesidades, respetando sus derechos y entregando información oportuna.

En la misma línea, dijo que es fundamental que toda víctima sepa acerca de sus derechos como son el: Denunciar el delito; Recibir trato justo; Ser atendidos por jueces, fiscales y policías; Ser informado de lo que ocurre durante el proceso; Solicitar protección frente a presiones, atentados o amenazas; Obtener reparación mediante restitución de bienes, reparación del daño e indemnización; Ser escuchado por el fiscal o juez antes de la suspensión o término del procedimiento; Interponer querella a través de un abogado; Participar en el proceso y asistir a las audiencias judiciales y reclamar ante resoluciones que signifiquen el término del proceso.

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