Experta española en mediación penal juvenil visita la U. del Pacífico

Con la finalidad de compartir sus conocimientos y expertise con estudiantes de pre y post grado, la Magíster María del Valle Medina Rodríguez, profesora del Departamento de Trabajo Social y Servicios Sociales de la Universidad de Granada, y Mediadora y Coordinadora del Programa de Mediación Penal Juvenil de la Asociación Ímeris, visitó la Universidad del Pacífico.
La finalidad de su visita fue dar a conocer cómo es el funcionamiento de este tipo de instancias que se desarrolla con éxito en España y que ya comienza a ser instaurado en Argentina.

La experta española en mediación penal juvenil, Mg. María del Valle Medina Rodríguez, realizó en la Universidad del Pacífico la conferencia “Mediación penal juvenil en España: entre la responsabilización y la reparación”, en donde repasó los principales lineamientos de este sistema alternativo no judicial.

La finalidad de su visita fue dar a conocer cómo es el funcionamiento de este tipo de instancias que se desarrolla con éxito en España y que ya comienza a ser instaurado en Argentina a partir de esa experiencia.

“Esta charla se da al interior del ramo Familias Multiproblemáticas de la carrera de Trabajo Social de la Universidad del Pacífico y, en ese contexto, es que se aborda el tema de la mediación penal juvenil. Es una materia que se está evaluando en Chile para ver si efectivamente se podrá trabajar acá con menores infractores de Ley como una posible estrategia para que no se siga pensando en reclusión, sino en otros formatos que puedan ayudar, a pesar de los perfiles distintos de los infractores de ley entre los dos países”, señaló la docente de la asignatura de la Escuela de Trabajo Social, Susana Arancibia.

En el encuentro –que se replicó con los estudiantes de los programas de Magister de la Facultad de Ciencias Humanas y de Educación–, María del Valle Medina abordó la práctica de la Mediación Penal Juvenil, amparada en la Ley Orgánica de Responsabilidad Penal del Menor, Ley Orgánica 5/2000, que entró en vigor en enero 2001 en ese país.

“La experiencia que tenemos en España no es perfecta, pero sí es cierto que la mediación en el campo de la justicia juvenil, en atención con menores que han infringido la ley, lo poco que se ha evaluado hasta ahora, es que está dando buenos resultados, para atender de otra manera el conflicto que se deriva de un delito entre dos partes”, compartió la especialista.

Señaló que, tal como su nombre lo señala, la Mediación Penal Juvenil lleva el apellido “penal” porque remite a un enfoque de la justicia restaurativa. “Es decir, la que apuesta que cuando hay un delito, que paradójicamente une a una persona infractora y a una persona que ha sido víctima, ellas deben ser las protagonistas de gestionar las consecuencias o los daños que ha producido el victimario en la víctima. Un enfoque donde la justicia nos dice que nada de intervención de jueces, de abogados, de fiscales, sino de que sean las partes afectadas las que tienen que resolver de la mano de un mediador”, explicó.

También señaló que en el caso de España, si bien no hay una ley de mediación penal juvenil como en el caso de los adultos, sí existe una ley de responsabilidad penal del menor. “Nosotros tenemos separado el sistema de protección que tiene una legislación y, por otro lado, tenemos una legislación específica para menores y jóvenes que cometen delito, donde, entre otras cuestiones, tiene medidas judiciales como libertad vigilada, internamientos, tareas socioeducativas, asistencia a centros de día, convivencia con grupo educativo y la posibilidad de que cuando se den determinados requisitos, se pueda llevar un proceso de mediación entre el o la menor y la víctima”, detalló del Valle.

Así, la mediación es una alternativa al juicio para aquellos delitos dispuestos en la ley, no para todos, en la cual se excluye a los reincidentes. “La mayoría de ellas se lleva a cabo en la fase previa a que se celebre el juicio y, en otras, una vez que el menor ha tenido un juicio y se le ha impuesto una medida judicial. En estos casos, cuando se lleva un proceso de mediación que ha dado buenos resultados, el juez puede suspender la medida judicial aplicada”, agregó.

La docente española indicó que el modelo de justicia juvenil está basado en un modelo de responsabilidad, porque se orienta a tener como principio el interés del menor. “¿Qué significa esto? Significa proporcionarle aquella medida judicial que, más allá de que sea un castigo, intervenga sobre aquellos factores de riesgo que el menor ha tenido, de tal manera de que le ayude a no volver a reincidir; a trabajar sobre esos déficit que puedan tener y sobre todo con el objetivo final de conseguir que el menor se responsabilice de su conducta, sea consciente de que su conducta ha tenido una repercusión o daños en otros o en la comunidad y, por lo tanto, sea protagonista de resolver ese daño o de aportar soluciones para ese daño”, acotó.

En la charla expuso ampliamente sobre los beneficios de un proceso de mediación, tanto para la víctima como para el victimario, con datos que arrojó su propia investigación sobre el tema, realizada en Andalucía con participantes desde el 2009 al 2014. Parte de los resultados indican que para la víctima el proceso tiene efectos restauradores, como vencer el miedo, obtener respuestas de la acción del menor, sentirse reparadas y superar experiencias negativas.

En cuanto a los infractores, esta herramienta también tiene un efecto positivo. “El menor es protagonista en reparar y asumir las consecuencias y, por lo tanto, hay una responsabilización. Además, permite que haya una reparación del infractor y un aprendizaje de nuevas formas de abordar los conflictos. Es decir, también un efecto educativo para el futuro”, resaltó.

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