Semana Cultural incluye conversación sobre historietas

El guionista, editor y docente Carlos Reyes, fue entrevistado por el profesor de nuestra casa de estudios, Héctor Gatica, en el contexto de la Semana Cultural organizada por el Departamento de Cultura de la Universidad del Pacífico.

Parte de la nutrida programación de la Semana de la Cultura de la Universidad del Pacífico fueron las entrevistas a personajes destacados. Uno de ellos fue el autor de la novela gráfica “Los Años de Allende” y co-fundador del sitio de historietas Ergocomics, Carlos Reyes.

En el espacio, el creador hizo un recorrido por toda su trayectoria, desde que comenzó su afición por este tipo de formato de comunicación cuando era niño, a través de la lectura de Mampato y El Siniestro Doctor Mortis, motivado por su padre, quien trabajaba en la editorial Quimantú, creadora de algunas importantes sagas como Dimensión 0, Guerra, Infinito, Manuel Rodríguez y Jungla.

Carlos Reyes destacó lo prolífero que fue la época de la Unidad Popular y la dictadura en materia de historietas en el país, donde los dibujantes trataban de hacer historietas locales, sin imitar a nadie. “Se dice que se vendían 25 mil ejemplares de una historieta en forma quincenal. Incluso muchas se llevaban fuera de Chile, como a Colombia, Perú, etc. Recuerdo haber ido a casa de compañeros y en todas las casas había cómics y libros, y todo el mundo los leía, en la micro y en todas partes”, dijo.

Una de las publicaciones que destacó es la Bicicleta, donde trabajó remuneradamente por primera vez, estando en tercero medio, gracias a una carta que envió al medio criticándoles su fome línea editorial. Firmada como Lettuse, la carta le abrió las puertas a una oferta en la misma revista, donde por 12 años hizo periodismo musical, lo que le permitió conocer a Los Prisioneros y al gran dibujante de humor chileno Hernán Vidal, conocido como Hervi.

Luego del fin de la Bicicleta, que desapareció con los inicios de la democracia, quedó cesante y así comenzó su propia revista sobre rock, El Carrete. “Era sobre sexo, comics y rock and roll, con mucha historieta cercana a la música, con formato de juventud enojada o personaje enojado, típico de la época en búsqueda de la libertad”, relató.

Posteriormente sacó un fanzine llamado La Dispersión del Afecto y en 1999, con unos amigos, creó Ergocomics y sacó el libro La Ruta de los Arcanos. “Comenzamos de a poco y sin darnos cuenta llegamos a ser una pequeña editorial de cómics chileno y editamos a Máximo Carvajal, uno de los dibujantes del Dr. Mortis. Uno de mis sueños cumplidos”, resaltó.

Lo que vino luego se resume en diversas instancias que le permitieron ir acercándose a diferentes personajes de su infancia, gracias a la realización de Festivales de Cómics, la creación del Día de la Historieta, con una labor que incluye hacer historiografía de la historieta chilena, con la edición de varios libros dedicados a distintos temas, con nuevas publicaciones del Doctor Mortis, la realización de la serie web de este mismo personaje y la reedición de algunos comics antiguos, etc.

“Me convierto de grande en algo que siempre me gustó de chico. En alguien que no sólo lee libros, sino que sino que empieza a hacerlos”, señaló.

Así, el 2005 comenzó a ser invitado a festivales internacionales, lo que le ha permitido conocer gente para nuevos proyectos, como fue la editorial Feroces Editores, que publicó con gran éxito el cómic Súper Cifuentes.

Sin embargo, es la novela gráfica Los Años de Allende, que publicó el 2015 junto a Rodrigo Elgueta, la que más ha disfrutado. “No es de ficción, sino que habla de la época de la Unidad Popular. Nos demoramos 3 años en hacerla y dibujarla. Tenemos más de 7 mil publicaciones vendidas, lo que es raro. Tiene un diseño muy de la época, con marcada referencia al diseño de afiches, no sólo callejeros, sino que se veía en carátulas de discos de la época, afiches de películas”, detalló.

La última parte de la entrevista permitió a los presentes conocer algo de los últimos trabajos de Carlos Reyes y cómo es su proceso creativo para el desarrollo de historietas. “Me siento en el computador y, si no hay ideas, me largo igual. Vomito lo que haya para podar después, porque si espero que llegue algo no ocurre. Hay que forzarse a trabajar. Hay que hacer lo que sea. No hay que esperar a que lleguen musas que no existen, esto es pura pega. Hay que trabajar. Si uno trabaja, puede haber sincronías, pero sucede porque uno está trabajando”, finalizó.

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