Seremi del Ministerio de la Mujer y Equidad de Género conversó con estudiantes sobre Violencia en el Pololeo

La charla estuvo organizada por la Dirección de Asuntos Estudiantiles de la Universidad del Pacífico, y en ella Isabel Varas Garcés conversó sobre aquellas situaciones que merecen poner luz de alerta en las relaciones de pareja, como son las amenazas, “mechoneos”, insultos o control excesivo.

Ante un auditorio lleno de estudiantes, la Seremi del Ministerio de la Mujer y Equidad de Género, Isabel Vargas Garcés, se refirió a la problemática nacional que según datos del INJUV, alcanza a 2 de cada 10 jóvenes en nuestro país.  “Las cifras son alarmantes y preocupantes, por ello como Universidad tenemos que hacernos cargo”, señaló al inicio Jaqueline Oyanedel, Directora de Asuntos Estudiantiles de la U. del Pacífico.

Durante su exposición Isabel varas, hizo mención de los datos incluidos en  Octava encuesta nacional de juventud  como en 4to Sondeo de Violencia en el Pololeo del 2016, ambos del INJUV, para poner en evidencia una realidad que cruza todos los estratos sociales, tanto urbanos como rurales, pero que sin embargo se manifiesta con mayor fuerza a partir de los 19 años. “¿Y por qué se da de esa manera? Porque antes no aprendimos a cuidarnos.  Porque antes nadie nos dijo que nadie podía tocarnos, ni hacernos daño, ni levantarnos la mano y eso parte de muy pequeños y si no entendemos eso desde pequeños es difícil”, indicó la invitada.

La Seremi agregó que es fundamental conversar de estos temas desde pequeños. “Para entender que somos dueños de nosotros mismos y de la autonomía que tenemos para poder prevenir los hechos de violencia”.

A modo de ejemplo, Isabel Varas se refirió al reciente caso de la joven Antonia Garrós que tan sólo con 23 años murió al caer de un edificio en Concepción, y quien mantuvo una relación de violencia con su pololo Andrés Larraín, un caso que finalizó sin culpables. “Es un caso que ha marcado la historia de la violencia en Chile. Un caso de una chica que sin darse cuenta cayó en el círculo de la violencia, y que a pesar de haber  existido una denuncia previa, terminó sin culpables al no estar tipificada la violencia en el pololeo como delito. Algo que se pretende cambiar con la nueva figura legal o Ley Antonia, donde la violencia en el pololeo sea tipificada como violencia de género”, indicó la autoridad.

La expositora agregó que lamentablemente hoy en día existen muchas ´Antonias´ en nuestro país. “Porque la violencia que se vive en el pololeo es más alto del que quisiéramos”, acotó.

El relato abordó los distintos tipos de violencia a los que las parejas hoy en día se ven expuestos, sean físicas, psicológicas o sexuales, en donde indicó que actualmente en Chile la violencia física tiene un impacto bastante relevante. “Porque al menos el 7% de los jóvenes en nuestro país ha dicho ser víctima de violencia física. Se da de manera transversal en cuanto a los niveles bajo, medio y alto, así como en los sectores urbanos y rurales es bastante equitativo”, mencionó.

Respecto a la violencia sexual, agregó, no existen evidencias cuantitativas respecto a ella. “Pero se da en el día a día, y tiene que ver con relaciones sexuales no consentidas, abortos forzados, el no uso del preservativo, etc.”, detalló.

En cuanto a la violencia psicológica, señaló que es la más difícil de detectar. “Ella supone amenazas, el denigrar, los insultos y muchas veces el deterior de la autoestima.  Y esto se da en ambos géneros, porque hoy estamos viviendo en una época en que el empoderamiento y la equidad de género, hace que la violencia psicológica en particular se dé de manera equitativa para ambos lados”, señaló.

Una de las cosas más graves que existen en esta temática actualmente, dijo es que hoy hay una normalización respecto de la violencia, tal como se ve puede apreciar en el 4to Sondeo de Violencia en el Pololeo del 2016, en donde aún hay jóvenes que consideran que los insultos, las humillaciones y los gritos son algo normal (22%) o que el prohibir el uso de rrss o uso del celular es poco violento (51%).  “Y eso es violencia, porque yo no puedo permitir que alguien use mis redes sociales para pensar por mí. Tengo la libertad de escribir lo que quiero, las reglas me las pongo yo, lo ético y moral lo evalúo yo. No mi pareja. Lo otro es violencia. Lo mismo que revisar el celular sin consentimiento es violencia, porque es mi privacidad. Así y todo hay un 64 % que considera que es nada violento”, comentó.

Sobre cómo se da comúnmente este tipo de violencia, la Seremi fue enfática en señalar que la violencia siempre es en escalada. “Muchos dicen que tiene un relación de pareja sana y probablemente si se les pregunta digan que no tienen problemas. Pero hay síntomas  de violencia que están marcando la pauta en nuestro país. Estamos hablando de un 20% de nuestros jóvenes entre 15 y 29 años que sienten que si se les controlan su apariencia. Esos son síntomas de violencia aunque no queramos verlo. Y eso es lo más difícil de todo, porque la violencia no se ve hasta que tenemos el ojo morado. O cuando tenemos una Antonia. Que la mataron por sentirse presionada, vulnerada, y sin protección”, señaló.

La Seremi planteó que es relevante que frente a este tipo de violencia, se pueda romper el círculo. “Hoy en base a la última encuentra nacional de la Juventud, existe una percepción respecto a las relaciones de pareja en que el 78% de los jóvenes está de acuerdo con que si una persona ve episodios de violencia entre sus padres es probable que ejerza violencia con su pareja. Por eso depende de cada uno de nosotros, si somos o hemos sido víctima, el romper el círculo. Sólo depende de nosotros”, comentó.

Según los datos presentados en la conferencia, hoy en día un 41% de jóvenes cree que la violencia se da en parejas de la edad. “¿Cuántos de nosotros hemos visto a amigas o amigos gritarle a la pareja? ¿O han visto disminuir psicológicamente a su pareja? ¿Qué hemos hecho? Probablemente nada. Y eso es una escalada y por eso es grave. Porque parte con un decir te ves ridícula a terminar en un femicidio. Hoy en Chile al año hay más de 300 femicidios, solo en la RM hay 19 y  frustrados 37”, indicó.

Entre las principales causas, la Seremi del Ministerio de la Mujer y Equidad de Género señaló que los celos (49%) seguido por el machismo de la sociedad chilena (40%) y alcohol y drogas (37%), son las que se cuentan. “Y acá quiero poner el acento. Porque vivimos en una sociedad donde el  alcohol y las drogas están insertos cada día más,  y donde se ha normalizado un consumo alto. Es tomar hasta morir,  lo que no sólo lleva a una violencia física grave sino a agresiones sexuales como el caso de Daniela que pasaba por el metro de Ñuble y donde la atacaron 5 hombres que venían con alto consumo de alcohol. Y eso es injusto”, manifestó.

¿Sobre qué medidas tomar? Isabel Vargas se refirió a algunas medidas basadas en las mismas respuestas dadas por los jóvenes en encuestas a través del INJUV, como es cambiar el comportamiento para evitar peleas, el respetar los hábitos del otro, el no ignorar las opiniones del otro, el respetar la intimidad de la pareja sin exponerla con otros, entre otros.

Así mismo, valoró especialmente el autocuidado y el no justificar ni normalizar los hechos de violencia. “Porque la violencia es violencia siempre. Muchas veces las mujeres caemos en la tentación de decir que estaba enojado, por ejemplo, pero eso no es normal.  La violencia se trata y se trata en pareja, estableciendo límites y reglas claras”.

Por otra parte también aconsejó buscar ayuda entre las amistades, profesores y familiares cuando tenemos problemas. “Hay figuras significativas que no siempre son los papás, como un tío, hermano mayor, amigo.  También desde la Seremi de la Mujer están los Centros de la Mujer, ubicados en cada comuna del país, donde uno puede acceder a pedir ayuda y orientación de cómo abordar la violencia.  Se trata la violencia de manera confidencial, con ayuda de un psicólogo, trabajador social y te orientan en cómo trabajarla”.

Como muy importante, indicó, incentivar a denunciar.  “Probablemente muchos de uds. han visto episodios de violencia o los han provocado. Y lo importante es ¿qué hacen? ¿Se detienen, conversan, dicen algo? Somos responsables de nosotros mismos y de nuestro entorno, debemos apoyarnos y apoyar a quienes están en esa situación. Si no lo hacemos,  no generamos un historial para hacer justicia cuando ocurra algo más grave, como es el caso de Antonia”, insistió.

Por último, la Seremi instó a aconsejar al agresor. “No signifique que aislemos al agresor. Si conoces al agresor sugiérele que busque ayuda. Hay distintas instituciones para ello”.

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